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Miles de millones anunciados, pero ¿dónde están?: preocupa la caída de las inversiones en Argentina

Mientras el Gobierno apuesta al RIGI como una de las principales herramientas para atraer grandes capitales, economistas advierten una realidad que genera preocupación: la inversión cayó 11,6% interanual y los más de US$26.000 millones anunciados bajo el régimen todavía no pueden traducirse directamente en dólares efectivamente ingresados al país.

Los anuncios son millonarios, pero los números de la economía muestran otra cara.

La Formación Bruta de Capital Fijo (FBCF), uno de los indicadores utilizados para medir la inversión, registró una caída interanual del 11,6%. El dato comienza a generar interrogantes sobre uno de los grandes desafíos del programa económico nacional: lograr que la estabilización se transforme en nuevas inversiones, producción y empleo.

En ese escenario aparece el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), la herramienta con la que el Gobierno nacional busca atraer proyectos de gran escala.

Hasta el cierre del primer trimestre había 12 proyectos aprobados por una inversión total declarada de US$26.436 millones.

Pero hay un detalle importante: que ese dinero figure dentro de los proyectos aprobados no significa que US$26.436 millones hayan ingresado efectivamente a la Argentina.

¿Qué pasa con los millones anunciados por el RIGI?

De la inversión total declarada, unos US$24.691 millones fueron considerados “activos computables”.

Este concepto incluye los gastos que pueden contabilizarse para determinar si una iniciativa alcanza el monto necesario para acceder al régimen.

Dentro de esas cifras pueden encontrarse inversiones realizadas desde la entrada en vigencia del RIGI pero anteriores a la adhesión formal del proyecto, además de gastos en maquinaria, equipamiento, ingeniería, materiales, software, logística y construcción.

Parte de esos bienes, además, puede ser importada.

Por eso, los montos anunciados no pueden interpretarse automáticamente como dinero nuevo que ya ingresó al país ni tampoco como generación directa de empleo y contratación de proveedores argentinos.

La minería también aparece entre los grandes proyectos

El análisis cobra especial interés para provincias mineras como Catamarca.

Entre los proyectos mencionados aparece Rincón de Litio, con una inversión total declarada de US$2.744 millones y US$2.299 millones considerados activos computables.

El detalle incluye US$320 millones en paquetes tecnológicos, US$254 millones en equipamiento mecánico, US$106 millones en materiales e instalaciones eléctricas y US$85 millones correspondientes a mano de obra directa.

Los números sirven para mostrar que una inversión multimillonaria no necesariamente se traduce en la misma proporción en puestos de trabajo o compras dentro del país.

Energía, el sector que marca la diferencia

El economista Fausto Spotorno advirtió que todavía no observa un volumen significativo de grandes inversiones desplegándose en la economía.

Sin embargo, marcó una excepción: el sector energético.

Según sus estimaciones, actualmente recibe un flujo anualizado cercano a los US$12.000 millones.

Aun así, Spotorno calcula que Argentina necesitaría inversiones del orden de los US$120.000 millones anuales, por lo que todavía existiría una distancia considerable entre los capitales que llegan y los necesarios para impulsar un crecimiento sostenido.

Empresas más ocupadas, pero que invierten menos

Otro dato que llama la atención surge de la última Encuesta de Expectativas de Ejecutivos de IDEA, realizada entre 218 directivos.

La proporción de compañías trabajando cerca de su capacidad máxima pasó del 36% al 46%. Sin embargo, la inversión anual como porcentaje de la facturación cayó del 14% al 10%.

Además, mientras el 74% de los empresarios consultados espera que crezca el PBI y el 68% proyecta una menor inflación, solamente el 43% anticipa aumentar sus inversiones.

El escenario plantea uno de los principales desafíos para la economía argentina: conseguir que las expectativas, los anuncios y los grandes proyectos comiencen a traducirse en capital efectivamente invertido, mayor actividad productiva y generación de empleo.