La situación del comercio catamarqueño vuelve a encender señales de alarma. Desde la Federación Económica de Catamarca advirtieron que el sector atraviesa un momento crítico, marcado por la baja del consumo, la pérdida del poder adquisitivo y el cierre de comercios y pymes.
El diagnóstico es claro: la gente compra menos, los costos siguen subiendo y muchos negocios ya no logran sostener el ritmo diario. En ese escenario, los comerciantes aseguran que cada vez cuesta más cubrir alquileres, servicios, impuestos, sueldos y mercadería.
Desde la entidad remarcan que el problema no pasa solo por una baja puntual de ventas, sino por una retracción sostenida que golpea de lleno al comercio, los servicios, el turismo y distintas actividades productivas de la provincia.
“El mercado está muy deprimido”
El presidente de la Federación Económica de Catamarca, Marcelo Coll, viene señalando que el mercado se encuentra muy debilitado y que el consumidor perdió capacidad de compra. En pocas palabras: hay ofertas, hay locales, hay productos, pero cada vez menos gente con plata disponible para consumir.
Esta realidad impacta especialmente en las pymes y comercios chicos, que son los que más sienten la caída de ventas y el aumento de los costos fijos. Para muchos, sostener las puertas abiertas se volvió una pelea diaria.
Cierres, menos ventas y más incertidumbre
Uno de los puntos que más preocupa es el cierre de comercios y empresas. La caída del consumo no solo afecta la rentabilidad, sino también el empleo y el movimiento económico de la provincia.
Desde el sector privado advierten que, si no se generan medidas de acompañamiento, alivio fiscal o estrategias conjuntas entre el Estado y los comerciantes, el panorama podría complicarse aún más.
La Federación Económica plantea la necesidad de trabajar en un plan que involucre al sector público y privado, con herramientas que ayuden a sostener a las pymes, mejorar la competitividad y recuperar el consumo local.
El comercio local pide señales
En Catamarca, como en muchas provincias del interior, los comercios cumplen un rol clave: generan empleo, mueven la economía barrial y sostienen a miles de familias. Por eso, la preocupación no queda solo puertas adentro de cada local: cuando un comercio cierra, también se apaga una parte del movimiento económico de la ciudad.
La advertencia de la Federación Económica vuelve a poner sobre la mesa una pregunta urgente: cómo acompañar a las pymes y comercios catamarqueños en un contexto donde vender se volvió cada vez más difícil.